Wednesday, June 10, 2020

Quisiera confiar en Dios - Una reflexión en el Salmo 13


“Quisiera confiar en Dios, pero mi mundo se derrumba”.  Esas palabras han salido de mi boca varias veces en estas últimas semanas.  Deseo enfocarme en el sol, contar mis bendiciones, pero las nubes negras opacan mi paisaje.  ¿Te identificas?  Sin duda, como a mí, la cuarentena ha afectado tu trabajo, te ha aislado de personas que amas, impide que recargues tus baterías al adorar con los hermanos de la iglesia o ha puesto a un alto a actividades que alegraban tu corazón y te daban significado. 

¿Te cuestionas dónde está Dios?  Si lees el Salmo 13, vas a ver que David se hacía la misma pregunta.  


13 ¿Hasta cuándo, oh Señor? ¿Me olvidarás para siempre?
¿Hasta cuándo esconderás de mí Tu rostro?
¿Hasta cuándo he de tomar consejo en mi alma,
Teniendo pesar en mi corazón todo el día?
¿Hasta cuándo mi enemigo se enaltecerá sobre mí?
Considera y respóndeme, oh Señor, Dios mío;
Ilumina mis ojos, no sea que duerma el sueño de la muerte;
No sea que mi enemigo diga: «Lo he vencido»;
Y mis adversarios se regocijen cuando yo sea sacudido.

Pero yo en Tu misericordia he confiado;
Mi corazón se regocijará en Tu salvación.
Cantaré al Señor,
Porque me ha llenado de bienes.


Su desesperación es evidente en esas líneas.  Pero ¿qué podemos aprender de David en estos momentos de angustia?

1.       Reconoce lo que sientes y llévalo delante de Dios (v. 1)
David tiene toda la confianza para clamar al Señor y confesarle que se siente abandonado.  Sus circunstancias le hacen creer que Dios está ausente y el salmista abre su corazón y le dice: “Así me siento”.  Hebreos 4:16 dice que podemos acercarnos confiadamente al trono de la gracia porque nuestro Señor Jesucristo conoce nuestras tentaciones, pruebas y dolores.

2.       No escuches a tu corazón, sino háblale a tu corazón con la verdad (v. 2)
David sabe que no puede seguir tomando los consejos de su alma.  Nuestro corazón es engañoso (17:9) y se fía de las mentiras para hacerte creer en ellas.  ¿Recuerdas que la serpiente en Génesis 3 le hizo creer a Eva que Dios no era tan bueno como decía?  En el Salmo 42, David dos veces se habla a sí mismo y dice: “¿Por qué te desesperas, alma mía, y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios, pues lo he de alabar otra vez”.  ¿Con qué palabras debes hablarle a tu corazón?  La Biblia está llena de maravillosas promesas hechas por un Dios fiel (Hebreos 10:23) que no miente (Números 23:19).


3.       Ora (vv. 3-4)
Después del reclamo, David acude con sus peticiones a Dios.  Él conoce a su Dios y sabe que responde las oraciones (Salmos 34:4-6; 116:1-2), aunque quizá no siempre lo haga como esperamos (2 Corintios 10:8-9), pero siempre nos dará lo que Él, en su sabiduría, considera que es mejor.  Se vale orar para pedir más fe (Marcos 9:24).  En 1 Tesalonicenses 5:17 leemos que debemos sin cesar.  En Filipenses (la carta del gozo), Dios nos manda a no estar a no estar afanosos, sino a presentar nuestras peticiones con oración y súplica.  El versículo 6 de Filipenses 4 también nos instruye que demos gracias, lo cual nos lleva al siguiente punto.

4.       Da gracias y espera (vv. 5-6)
El salmista descansa en la respuesta que Dios traerá y, en lugar de hundirse en su angustia, se enfoca en todas las bendiciones que el Señor le ha dado.  Dios ha mostrado Su misericordia en la vida de David, por lo tanto, su corazón puede alegrarse en Él.  David sabe que verá actuar a su Señor (Salmo 27:13-14), hasta el punto de poder cerrar sus ojos y dormir en paz (Salmos 3:5; 4:8).

La prueba del covid-19 es algo que aflige a todo el mundo, pero ¿cuál es la verdad?  Aunque la creación gime “con dolores de parto”, el sufrimiento de ahora no tiene punto de comparación con la gloria que Dios nos dará cuando Cristo venga.  En Él tenemos esperanza segura (Romanos 8:18-15).  Aunque por el momento no lo parezca, esta es una aflicción leve y pasajera que produce un eterno peso de gloria que sobrepasa toda comparación (2 Corintios 4:16-18).  Dios tiene cuidado de ti, le importas.  Al igual que tú y que yo, ahora mismo nuestros hermanos están sufriendo en todo el mundo.  Estamos juntos en esta aflicción, pero después de un poco de tiempo, el Señor nos perfeccionará, afirmará, fortalecerá, y establecerá (1 Pedro 5:6-11). 

¡Confía!

7 comments:

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    1. Gracias al Señor, amiga querida. Que el Señor siempre nos ayude a confiar en Él.

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  2. Muy cierto... Bendiciones Mariqui preciosa

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  3. Gracias amiga! Justo y necesario leerte❤️

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    1. Gracias al Señor que Él responde nuestras luchas con Su Palabra y nos permite compartir con otros lo que Él nos enseña. Te mando un abrazo fuerte, mi Erika.

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  4. Dios te bendiga ñaña, estamos en el mismo barco. Que la Palabra de Dios y su santo Espiritu nos anime. Te quiero mucho, gracias por tus oraciones por nuestra familia. Att Lupita y familia

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