Dejad de considerar al hombre, cuyo soplo de vida está en su nariz;
pues ¿en qué ha de ser él estimado?
pues ¿en qué ha de ser él estimado?
Isaías 2:22
Mi amiga Duppy compartió el mismo versículo más tarde conmigo. Otra versión lo pone de esta manera:
¡Dejen de confiar en el hombre,
que es muy poco lo que vale!
¡Su vida es un soplo nada más!
que es muy poco lo que vale!
¡Su vida es un soplo nada más!
Entonces me puse a leer todo el capítulo 2 de Isaías. Los versículos que más me sorprendieron son los que hablan acerca de los soberbios, orgullosos y altivos.
Sí, es verdad, en este momento estoy atravesando por un profundo sufrimiento a causa de un hombre soberbio, orgulloso, altivo y egoísta. Pero también es verdad que esas palabras me describen también a mí. Necesito que el Espíritu Santo haga la obra en mi corazón, para reconocer que esa soy yo. Necesito que el Espíritu Santo me convenza para no exigir una retribución por la persona que me está haciendo daño. Necesito que el Espíritu Santo me capacite para perdonar, especialmente porque reconozco que yo soy la primera que merece fuego del cielo. Yo soy la primera que merece disciplina de Dios. Yo también he hecho daño y hiero a otros. Yo necesito tanta gracia como esta persona.
Porque el día del Señor de los ejércitos vendrá
contra todo el que es soberbio y altivo,
contra todo el que se ha ensalzado,
y será abatido.
contra todo el que es soberbio y altivo,
contra todo el que se ha ensalzado,
y será abatido.
Será humillado el orgullo del hombre
y abatida la altivez de los hombres;
el Señor solo será exaltado en aquel día,
18 y los ídolos desaparecerán por completo.
y abatida la altivez de los hombres;
el Señor solo será exaltado en aquel día,
18 y los ídolos desaparecerán por completo.
(Isaías 2:12, 17-18)
Ese día llegará, vendrá, y es contra mí. Señor, haz que mis ídolos desaparezcan por completo.